El color de mi tierra

Por: el 5 Junio, 2017
Por Andrea Monasterios

¿Cuál es el color de la tierra? ¿Que es la tierra para cada uno? 12 artistas inauguraron el viernes 2 de junio de 2017, una muestra que explora los colores y sus formas con diferentes lenguajes plásticos que interpelan algunos a lo estético, otros a lo conceptual, y que combinan diferentes técnicas a modo de experimentación.

El color de mi tierra está a cargo del colectivo Arterias Urbanas,  que estará hasta el finales de junio en la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche en Santa Cruz, Bolivia. Los autores son Adolfo Torrico, Marcelo Arroyo, Renate Hollweg, Claudia Cruz, Gabriela Zeballos, Hassam Rabaj, Michelle Gómez (Chile) Noemí Oropeza, Oscar Soza, Jefrind Acuña, Harry Montecinos y Jaime Tereba.

Acuarela, graffiti, óleo, acrílico, grabado, ilustración, tinta, técnicas mixtas bajo el concepto que cada artista tiene de El color de mi tierra, es lo que se puede apreciar. Adolfo Torrico gestor de Arterias Urbanas dice que desde hace un año vienen planeando esta aventura de colores y en el camino se encontraron con doce personas que estaban dispuestas a hacer un planteamiento sobre este tema.

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“Es sobre su contexto y su vivencia de lo que se siente el ser cruceño, ser boliviano, ser latinoamericano”  dice Adolfo que está a cargo de esta exposición y que cuya obra consiste en cuadros de gran formato que nos llevan al hábitat de los pueblos indígenas de tierras bajas. El primer cuadro que se ve en la muestra es una pieza gigantesca de parabas. Le tomó un mes hacerlo, pero como experimentó con óleo y aerosol probablemente no dure mucho tiempo.

Entre los artistas se encuentra Jaime Tereba conocido como Diablo, que en un espacio instaló cinco piezas que cuestiona conceptos sobre la concepción de un Estado y la estructura de la fe. Como pieza clave tiene una cabeza de un indígena al centro, “A algunos les choca, unos piensan que son burreras, otro que es divertido, hay otros que se quedan pensando” dice el autor que decidió no hacer figuritas que le guste a la gente, sino plantear los prejuicios sobre lo latinoaméricano a la sociedad.

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Entre los cuadros que más llaman la atención está El Postulante de Harry Montecinos. Un guajojó, un ave tradicionalmente de mal agüero que está vestido de alcalde de Santa Cruz. “Cuando la gente lo ve dicen que le va a ir mal, es un ave rapaz, come carroña y lo vinculé con un alcalde que no se toma las cosas en serio, por eso es una sátira a toda la situación en la que vivimos” El toma el color de su tierra como un asunto más político y social. Dejó dos aerosoles rojos uno con una bandera de Santa Cruz y otra con la de Bolivia, para que la gente elija con cual pintar ‘de sangre’ una pared blanca.

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La crítica política también está presente en la obra de Hassam Rabaj, que tiene una colección de trabajos de dos años. Son flashes, ilustraciones en formato pequeño cuyo fin son ser tatuadas, ser plasmadas en la piel. Su obra representa a Bolivia en general, sobre todo el oriente y su naturaleza, pero no muestra lo bello sino mira a lo podrido, a lo que está corrupto. “la gente tiene una reacción frente a esas piezas, a muchos les gusta pero no se lo tatuarían” Pues si alguien quiere, solo tienen que hablar con el.

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Yendo a otros tipos de conceptos encontramos la obra de Gabriela Zeballos, que en sus acuarelas las palabras son parte del paisaje. «La memoria como la tierra, el lugar de pertenencia para mi no es un espacio físico más bien es un lugar en el recuerdo» dice la artista que al provenir de diferentes lugares no se siente parte de uno solo. Estéticamente la tipografía es atractiva y logra un contraste entre lo lógico de las palabras con lo emocional de los colores. Este trabajo lo tenía en la cabeza por dos años, como son trabajos cargados a veces se saturaba con uno y lo dejaba un tiempo para luego retomarlo, por la técnica de la acuarela necesitó animarse porque no hay un ‘ctrl z’ para borrar errores.

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Son cuatro las mujeres que participan de esta muestra “A mi me da curiosidad que siempre en charlas o cursos somos más las mujeres, pero a la hora de hacer son más hombres, aunque no hay mucha diferencia. Quizá para los murales se piensa que se necesitan hombres ya que se necesita más fuerza, pero en realidad para hacer cosas grandes necesitas equipo y lo difícil es encontrar gente, sea hombre o mujer, para hacer ese equipo” concluye.

Arterias Urbanas acaba de terminar una actividad denominada la Ola Urbana en la que pintaron murales en varios espacios de la ciudad y a lo largo de los años se posicionaron en Santa Cruz como el colectivo que mueve el arte en la calle y que trae propuestas estéticas y conceptuales más arriesgadas. Ellos tiene tres ejes de funcionamiento, una es que los artistas que pertenecen produzcan su propio arte, otra es que se capaciten a sí mismos y al público y la tercera es que se haga difusión. Transversalmente se debe investigar. Ellos no solo son un colectivo, sino un proyecto cultural que entra en contacto más directo con el público y que reúne a un equipo multidisciplinario, que está abierto a cualquiera que quiera ser parte.

El Color de mi Tierra es una muestra que vale la pena visitar por la amplia variedad de propuestas y la calidad tanto en técnica como en concepto. Las obras estarán en la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche hasta finales de junio en Santa Cruz.

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@lilaandrea86

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