Voces disidentes para Pedro Lemebel

Por: el 23 enero, 2018

A tres años de la partida del escritor chileno Pedro Lemebel. Periodista Virtual recopila un poco de su historia y algunas de las voces del activismo y el arte de la disidencia sexual latinoamericana que sin duda alguna toman como referente a quien en vida fue un cronista, poeta y artista visual imprescindible e infinito.

“Pobre, comunista y maricón”, de esa manera hablaba de sí mismo Lemebel, nunca tuvo recato para hablar de su diferencia, de su disidencia sexual de la cual emanaba toda su copiosa, incomparable, incómoda y amariconada creatividad.

Desde el primer aniversario de su partida, ha cobrado diferentes homenajes en su país natal Chile: exposiciones de arte, obras de teatro, la aprobación para levantar un monumento con su figura por parte de la clase política que Pedro en vida criticó duramente, la publicación del libro póstumo “Mi amiga Gladys” sobre el escritor y artista visual en relación a su amistad con la líder comunista Gladys Marín y una película a estrenarse basada en uno de sus libros; forman parte de las iniciativas en su nombre.

“Cómo es la vida, yo arrancando del sida y me agarra el cáncer”, lamentó el artista tiempo atrás, antes de que la enfermedad lo haya dejado sin voz y en silla de ruedas. Sin embargo su partida dejó un legado infinito para el activismo marica latinoamericano, para los colectivos de derechos humanos y para la inspiración escénica y visual.

Su texto inaugural, el “Manifiesto, hablo por mi diferencia” fue leído en plena dictadura de Pinochet, durante un acto político de la izquierda chilena realizado en septiembre de 1986, en Santiago, Pedro tomó la palabra maquillado con una oz y un martillo en el lado izquierdo de su rostro y enaltecido por unos tacones de punta. Y pese al rechazo, coqueteó continuamente con el Partido Comunista. Desde entonces el aporte de Pedro al arte, la literatura y el activismo ha sido muy grande.

Pedro estuvo cerca de ganar el Premio Nacional de Literatura, que al final nunca se le otorgó a pesar de una masiva campaña social para que eso fuera posible. Se atrevió a decir que el premio estaba arreglado, más que la cara de una travesti.

Pedro Lemebel ha dado vitalidad a la lucha contra la homofobia, a la cotidianeidad de la prostitución y de las travestis, y las marginalidades siempre cobraron presencia en sus obras, por eso y varias otras razones hoy lo homenajean en diferentes partes del mundo haciendo referencia a su locus de enunciación homosexual de lucha e irreverencia.

En seguida algunas voces de la disidencia sexual en memoria de Pedro Lemebel:

Niki Raveau / Santiago, Chile

Activista y colaboradora de la Fundación Transitar y en la revista Travesti, fue la primera candidata trans a concejala por Santiago. Su trabajo con niñas, niños y jóvenes trans en los ámbitos de la legislación, salud, educación y cultura es digno de replicar.

 

UNA LEMEBEL VIVA. No la canonizada por LGB cultxs ni quienes rechazan el pene con el cual nunca han tenido que trabajar. Sí la de afiches tajeados por la Vega Central. No la arrojada por le agresore contra Ojo de Mujer. No que se aparezca de Santa Patrona solo cuando viene un performance con vaselina. A la que se mete el pico y las balas de verdad, a esa queremos ver. Y, queremos escupirle no las patas al pelmazo Cruz Coke, sino que el hoyo a toda la derecha e izquierda chilena que iza banderas. Una Lemebel que se venga al otro lado del río, a soñar y a trabajar con las trans y travestis que tanto les sirvieron como discurso y que ahora también quieren exterminar. Una Lemebel que circule con travestis, igual que la viva.

Julián Zapata Rincón – Santa Putricia del Divino Coño / Medellín, Colombia

Marica, Maricón (así, con acento en la o), Maricona. No binaria. Activista, investigadora y apasionada por los temas de género y disidencia sexual, por los feminismos, la descolonización y los estudios Queer, Cuir, Kuir.

A mí no me digan gay, ¡soy maricona! A mí no me pongan esa etiqueta que tan blanqueada tiene sus luchas, su revolución, que reniega de las plumas, las afeminadas, las entaconadas, las trepadas, las trans. No se les olvide güeyes heteronormados que si hoy tienen “derechos” es gracias a esas mariconas plumas que decidieron enfrentar el sistema, a los gobiernos. No fue por esos güeyes cómodos desde sus casas, no, no señores, no es desde la comodidad de sus muebles que huelen a familia nuclear que se lucha; métanse su seriedad por el culo a ver si entienden de placeres. Las mariconas nos enfrentamos cada día. Yo aprendí que la lucha es de frente y sin miedos, que hay que derrumbar esa hombría y todo lo que su falocéntrico sistema representa, porque muches niñes van a nacer con una alita rota,  “Y yo quiero que vuelen compañero –  Que su revolución – Les dé un pedazo de cielo rojo – Para que puedan volar” como lo dijó la grande maricona Pedro Lemebel, que nos enseñó, y sigue enseñando, a enfrentar este mundo que apesta a injusticia.

Francisco Vargas Huaiquimilla / Osorno, Chile  

Poeta, Artista visual y Performer. Premio de Arte y Cultura Región de los Lagos 2017. Ha publicado el poemario Factory 2016 y La edad de los árboles (narrativa) 2017. Asiduo a las poéticas de la moda y el hambre. Centra su trabajo en los cuestionamientos del cuerpo y como este es flujo creativo de resistencia frente a un sistema desgarrador.

Lemebel; la llamarada de la loca artista es parte de la educación sentimental de la marica que no pertenece a los centros, la que se cuestiona la clase, el sida, la noche, lo político y los estruendos de cada tiempo que viven los cuerpos olvidados por la salvajada del sistema, es también la que se resiste a repetir la fórmula escritural, llena de humor y perlas baratas hechas joya que brilla entre la sangre y el polvo. Porque eso es Lemebel, que junto a Francisco Casas renovaron la escena artística de un país, dando nuevos fuegos a lo que sería un futuro de maricas encendidas. Para mí fue también la herencia de la hermosa cursilería, costureada en el romance al escuchar sus textos en la boca del amante en una pieza arrendada, decorada de moho y precariedad en una casa al borde del derrumbe, cerca de un río que ha visto tantos cuerpos desaparecer

Edgar Soliz Guzmán, Maricas Bolivia / La Paz, Bolivia

Integrante del colectivo Maricas Bolivia, locutor de radio en Nación Marica, es escritor y poeta, fue uno de los colaboradores en la llegada de Pedro Lemebel a Bolivia en el año 2012, Pedro Lemebel es sin duda uno de los referentes en su activismo y escritura disidente y marica.

Esa madre putativa:Pedro Lemebel, su crónica, hurga la lengua oficial, heteronormada, para situar ese desgarro coloquial desde donde se escribe y vive la marginalidad homosexual. Lemebel es la lengua madre, filosa y punzante, que habita a las maricas con ese loco afán de quien, ataviada de perlas y cicatrices, se reconoce políticamente incorrecta. De ahí la madre putativa que otorga a la marica el zanjón, la memoria, el cancionero y la esquina hecha su corazón.

Christian Egüez, Marica y Marginal / Santa Cruz, Bolivia

Activista de la disidencia sexual, integrante del Centro Cultural San Isidro y colaborador de Periodista Virtual. Su trabajo en intervención pública con temáticas desde la marginalidad hasta el SIDA cobra una influencia evidente de Pedro Lemebel. Junto a Mujeres Creando han organizado veladas culturales en homenaje al fallecido escritor chileno.

Pedro es la fuerza colectiva e ideológica que los activistas de la mariconada latinoamericana necesitamos para llenar de flores nuestros caminos de luchas siempre pendientes. Lemebel es la memoria que el activismo de la resistencia LGBT necesita para resurgir de la comodidad burguesa y neoliberal en la que se encuentra, Lemebel es una serie de textos que nunca se agotan para saber que las injusticias sociales requieren de nuestra atención, mucho más que mendigarle matrimonio igualitario al poder.

Las Yeguas, una especie de terrorismo homosexual

Pedro también pasó por la performance, y la intervención pública y callejera. Las Yeguas del Apocalipsis, que hacían referencia a los Jinetes del Apocalipsis de la biblia, fue un dúo que saboteaba presentaciones de arte en diferentes espacios culturales de Santiago. Estaba conformado por Lemebel y otro maricón imprescindible, Francisco Casas, amigo y amante de Pedro. En los 80 constituyeron el terror de los eventos culturales en Santiago, desde muestras de arte hasta presentaciones de libros.

En 1988 irrumpieron en la ceremonia de entrega del premio de poesía Pablo Neruda. Lemebel y Casas subieron de forma intempestiva al escenario e intentaron poner una corona de espinas en la cabeza de Raúl Zurita, a quien le entregaron el galardón ese año. En 1989, terminada la dictadura, las Yeguas aparecieron en un acto de proclamación de la candidatura presidencial de Patricio Aylwin, quien ganaría y asumiría el cargo al año siguiente. En la ceremonia oficial, Francisco Casas besó en la boca a Ricardo Lagos, que tiempo después también sería presidente, y levantó junto a Lemebel una pancarta que decía “Homosexuales por el cambio”

Pedro y Bolivia

Pedro vino a Bolivia en el año 2012, invitado por la militante feminista María Galindo de Mujeres Creando, estuvo en la Paz y se presentó en el Musef, participó de una de las discusiones radiales más valiosas de Radio Deseo junto a Galindo, para el sector radial Machos, varones y maricones. Pedro fue un defensor de la causa marítima boliviana y escribió sobre la misma, regalando a la causa uno de sus más bellísimos escritos: Canción para un niño boliviano que nunca vio la mar 

Sus infinitos e inagotables textos se han llegado a traducir en inglés, alemán, italiano y francés entre otros idiomas. Su reconocimiento abrumador pasó por “Loco Afán: crónicas de sidario” (1996), “De perlas y cicatrices” y “Tengo miedo torero” (2001)

Periodista Virtual. proyectoperiodistavirtual@gmail.com

Pedro en Bolivia. Foto. Maricas Bolivia.

About Christian Daniel Eguez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook