Arte comestible, la propuesta de Ingrid Cuestas para El Contenedor de ARTErias Urbanas.

Por: el 5 febrero, 2018

El Contenedor es una iniciativa del reconocido colectivo ARTErias Urbanas, tiene el objetivo de reflexionar, intervenir y repensar el espacio público. Luego de una convocatoria de arte contemporáneo recibieron una serie de perfiles de diferentes artistas nacionales y extranjeros, entre las personas seleccionadas –en total tres- fue la colombiana Ingrid Cuestas. La propuesta de la artista no tiene precedentes en nuestro país y culminará con el montaje de una obra comestible, un tótem de tres metros de alto hecho palets, y que evidencie un profundo sentido crítico a la actividad del desperdicio de alimentos.

Desde hace varios años la artista viene desarrollando varias propuestas de intervención urbana mezclando la culinaria con el arte contemporáneo, las técnicas usadas tienen un carácter multidisciplinario; la performance, el video-instalación y la ilustración son parte del itinerario de herramientas que suele aplicar en su trabajo. “Veo la culinaria como un lugar de encuentro y una expresión artística capaz de provocar todos los sentidos, y también como un lugar transversal para la sociedad porque en la cocina finalmente se cruza todo: historia, antropología, estética, la política y la ecología, todo se encuentra ahí” – comenta.

Resulta paradójico que Ingrid haya desarrollado una gran habilidad en la cocina, puesto que -como expresa ella misma entre risas- en su familia nunca hubo la iniciativa de inculcarle de manera obligatoria aprender a cocinar. Todo surgió en su época de estudiante de arte, época en la que se vio obligada a entrar a la cocina. Su encuentro con la culinaria significó una manera libre para experimentar sabores y mezclas de alimentos de las que antes no tenía ni idea y que tampoco le atraían, por eso convirtió la cocina en un laboratorio de creación.

Ingrid se encuentra trabajando en Santa Cruz una propuesta para El Contenedor de ARTErias Urbanas, su obra tiene un profundo sentido crítico hacia la actividad del desperdicio de alimentos, considerando que existe un mercado que ha establecido una serie de formas y normas para comprar y vender los alimentos bajo cánones que producen un desperdicio de comida sin necesidad.

“La cocina es un núcleo de acción política y social, hoy las políticas de consumo tienen un orden capitalista con el desperdicio, esto comienza en las haciendas productoras y un mercado que ha establecido que los alimentos deben tener una estética perfecta, de colores estridentes y brillantes para consumirlos, entonces, si un productor no alcanza los patrones que exige el mercado lo más lógico es que esos alimentos vuelvan a la tierra para desperdiciarse, y en realidad no deberíamos pretender que los alimentos sean perfectos y que una manzana luzca siempre brillante, porque lo natural de ello es precisamente que no siempre sean así, ya que se trata de materia orgánica” – expresa, con un tono que se hace convicción: “Se ha creado un mito de escasez cuando en realidad lo que hay es un nivel altísimo de desperdicio, algo de 48 billones de toneladas de alimentos echados a la basura y que son óptimos para el consumo”

Para la artista éste es un fenómeno capitalista y de estatus económico, donde las sociedades se van reconociendo en la manera en que consumen los alimentos, motivo por cual estamos viviendo un despegue a favor de las industrias que utilizan elementos transgénicos, manipulando un comercio que genera campañas publicitarias para decirle a la gente qué y cómo comer, qué es bueno y qué no lo es.

“Resulta que la industria láctea tiene un nivel de publicidad tan grande que nos hemos creído que tomar leche por toda la vida es lo mejor para nuestro desarrollo, y resulta que eso es mentira, somos la única especie que seguimos tomando leche hasta después de la etapa necesaria” – comenta.

Para El Contenedor

Ingrid realizará una instalación comestible que tendrá dos fases, una primera realizada para el espacio urbano donde las personas que la visiten podrán acceder a un pedazo para ingerirlo. La segunda fase será un video-instalación.

Se requiere de un importante trabajo colectivo para manejar productos de descarte. Por ello se realizarán una serie de laboratorios para profundizar acerca de este tipo de arte urbano no tan común y constante como el graffiti y otras ramas. (Habrá convocatoria en la fanpage de ARTErias Urbanas)

Con esta instalación comestible se pretende desmitificar al objeto artístico como algo siempre intocable, sublime y alejado del público. La idea es que la obra provoque todos los sentidos de la gente, inclusive el del sabor. Este viernes 09 de febrero se hará la presentación oficial de las propuestas seleccionadas y de todo el programa de actividades que incluirá El Contenedor, el evento será en el Museo de Arte Contemporáneo a partir de las 19:30 horas.

Periodista Virtual. Christian Eguez.

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